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Demasiado lentos para Orwell. 1984 se retrasó 20 años.

13-07-2005 11:30
Tras los fatídicos atentados del 7J en Londres, el debate sobre si los ciudadanos deben ser vigilados se ha abierto en Europa. Como ya se hizo en Estados Unidos tantas, tantas y tantas veces, ahora es Europa quien quiere recortar nuestras libertades con la promesa de que así prodrán protegernos mejor. Pero ¿qué riesgos estamos dispuestos a correr a cuenta de nuestra supuesta seguridad?

Más de 2000 años de Gobiernos nos han dado mucha experiencia. Entre otras cosas, sabemos que estos siempre han intentado sacar provecho de la información que manejaban, aún en los tiempos en los que no se oía lo de "la información es poder". El acceso a la información que por derecho nos pertenece a nosotros únicamente es un atentado contra la presunción de inocencia. Tal agresión es comparable a encarcelarnos a todos entre barrotes de información para que no podamos cometer ningún crimen. La experiencia también nos dice que las redes terroristas siempre han sabido adaptarse a las nuevas tecnologías con mayor rapidez que muchos gobiernos, por lo que, vigilando las líneas telefónicas, únicamente conseguiríamos que buscasen otros medios para comunicarse.

Por otro lado, tal vez el ciudadano de a pie se sepa más seguro sabiendo que las conversaciones de estos asesinos serán registradas y que él no envía ninguna información sensible. Nada más lejos de la realidad. La ciencia nos ha dado, y me alegro de ello, medios para que nuestros secretos sigan siéndolo mediante la criptografía. Si además ocultamos un texto encriptado en una imagen obtendremos una de las cientos de millones de imágenes pornográficas imposibles de rastrear que en su código, en alguna parte, tiene un mensaje oculto encriptado, el cual, con los computadores de hoy en día es imposible de recuperar sin conocer la clave. Mientras esto ocurre, el ciudadano despreocupado vierte felizmente sobre los registros de el Gobierno sus preferencias comerciales (carísimas y muy deseadas por prestigiosas empress) y secretos que, llegada la necesidad de una "confesión voluntaria", servirían para extorsionarlo.

Si con estos argumentos ya parece disparatado un control sobre los canales de información, tanta estupidez alcanza su cénit cuando nos preguntamos cuánto nos costaría pagar de nuestro bolsillo la violación de nuestra propia intimidad. ¿Cuánta inversión sería necesaria para analizar todos los bytes, kilo, mega, giga y terabytes de información que generamos en un sólo día? Algunos nos dirán que seguramente unos superordenadores analizarían el tráfico buscando patrones como BOMBA, ATENTADO o PRESIDENTE. Pues bien, si yo quisiera poner una BOMBA, organizaría el cotarro cada domingo a la hora del partido de fútbol con mayor espectación, simplemente usando para designar las explosiones la palabra clave PIZZA.

Hermanos, 1984 está cada vez más cerca. El Gran Hermano ya nos observa sin que lo sepamos y ahora quiere que le demos nuestro consentimiento para que además sintamos miedo de pensar distinto a ellos. Encriptad, ocultaos y sobre todo, no llameis su atención.

Desde la Estancia Azul, Root Zero.

Categoría: Tecnología 0 Comentario(s) & 1 Referencia(s)



Referencias
Hizo la Referencia La Estancia Azul el día 2006-03-07 23:38:46h.
[...] sacrificar nuestra privacidad nos ayuda a protegernos mejor. Por lo demás, el libro es bastante malo y muy parecido a lo que ya nos tiene acostumbrados este autor. Una trama que se va complicando hasta el final, momento en el que todo s [...]



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